Bicicletas eléctricas

Ya casi no quedan personas con bicicletas convencionales en el mundo desarrollado. Porque en el tercer mundo las cosas son bien distintas, ahí sí hay de todo; pero en Europa el uso de la bicicleta ha cambiado y ahora casi todo el mundo usa bicicletas eléctricas. Estos vehículos se han puesto muy de moda sobre todo en ciudades donde existe una gran conciencia ecológica, sitios donde también se estilan mucho los grupos electrógenos.

Las bicicletas eléctricas y la tecnología son dos cosas que tienen mucho en común. Y es que las bicicletas eléctricas son vehículos que no contaminan para nada el medio ambiente, por eso los colectivos ecologistas las promueven tanto y estimulan esta práctica.

¿Para qué andar en un inmenso coche si podemos salir solos en una bicicleta? La verdad es que a veces se nos olvida que con nuestras pequeñas acciones podemos contribuir mucho a la protección del medio ambiente.

Pero además, desde el punto de vista de la salud física las bicicletas son vehículos maravillosos para ejercitar el cuerpo. A veces no tenemos tiempo para ir a un gimnasio a hacer ejercicios, además nos puede parecer muy extenuante y a la vez hasta claustrofóbico. En esos casos lo más recomendable es agarrar esa bicicleta eléctrica que tenemos en desuso e irnos por la ciudad a dar una vuelta.

La bicicleta es uno de los mejores ejercicios que podemos realizar, cualquiera debería planificarse al menos una hora de bicicleta al día. Hay muchas personas que prefieren las bicicletas estáticas, pero estas se pierden del placer de un paseo otoñal, de la brisa de la tarde, de la puesta de sol, de los niños en los parques, los abuelitos al sol, como dice la canción de Sabina.

En fin, que andar en una bicicleta eléctrica no es un simple ejercicio como otro cualquiera, es una oportunidad para despejar una mente que normalmente se encuentra atribulada entre tanto trabajo y tan poco sueño.

Las bicicletas eléctricas son nuestra oportunidad para conectarnos con la naturaleza, con el entorno y con nosotros mismos. Cuando uno se sube a una bicicleta eléctrica es como si se montara en una máquina del tiempo, de un tiempo en el que no nos importan ni la bolsa, ni las redes sociales, ni el cambio climático. Las bicicletas eléctricas son un pasaporte hacia la libertad espiritual, esa que cada vez está más escasa. Hay que saber aprovechar esos pequeños regalos que no da la vida.

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